La vida es Incongruente

sábado, 12 de abril de 2014

Mi Extraño

Encontrándome sola en la cima de todos estos rosales, me detuve a pensar lo tarde que debía ser para que la noche estuviese tan oscura. La luna ya no estaba en medio del enorme cielo, ahora ya no la veía. ¡Pero no veía casi nada!, No tenía nada claro y deseaba poder mover mis piernas, levantarme y correr, correr tan lejos, lejos donde nadie pudiese encontrarme. Pero mis piernas estaban acalambradas, solo sentía pequeñas punzadas en todas ellas. Me costó mucho llevar mi mano izquierda a mi cara. Mis neuronas se estaban desconectando de mi cerebro y me llevaban a tener pensamientos estúpidos, cerré los ojos muy fuertemente y al abrirlos nuevamente, pude distinguir todas las estrellas en el cielo, estrellas que antes no pude ver. Me vi sentada en una de ellas, y frente a mí, en otra estrella, un ser. Un ser oscuro me estiraba el brazo, intenté alzar la vista y ver su rostro, sus ojos…
Pero todo se tornaba oscuro cuando intentaba ver cualquier cosa que no fuese su mano. En ella un objeto, algo que no podía procesar, algo que no había visto nunca, nunca con todos mis sentido alerta. Nunca consciente. No era la primera vez que alucinaba con este ser, pero nunca había procesado que era lo que me ofrecía, hasta ese momento. Me sentí diminuta al momento de entender el mensaje oculto en aquel corazón artificial, en aquel motor que hacía funcionar algo o a alguien. No quería despertar, quería quedarme para siempre observándole, registrando cada detalle en mi mente. No debía olvidarme nunca de él.
Pero reaccioné tarde, acabé de pensar esto y mis ojos se abrieron forzadamente. Mi corazón latía como nunca antes. Nada de esto tenía algún sentido especial, no en este momento. Pero ya no me encontraba en el rosal en donde se habían abierto las puertas a mis alocados sueños. Ahora, sentía como el viento chocaba en mis mejillas, sentía los brazos de alguien protegiéndome llevándome a algún lugar. Escuchaba varias voces susurrando a lo lejos, pero no tenía las fuerzas ni las ganas de saber que decían, en mi mente aún estaba fresco el recuerdo de “mí ser”.


Todo era tan diferente ahora que podía interpretar claramente su contorno en un papel. No me importó despertar en una cama que no era mía, no me importó donde estaba, sólo me bastó con encontrar un lápiz y un cuaderno de dibujo para saber que ellos me protegían, sabían quien yo era. Y no presté atención a nada más. Me senté con las piernas dobladas sobre lo que parecía ser una cama, y comencé a trazar en el papel todas las cosas que podía recordar de aquel sueño. Mientras más dibujaba, más detalles encontraba de él pero nunca lograba divisar su rostro. Parecía que su presencia estaba lejos, a miles de kilómetros de la mano que se extendía hacia mí. Al terminar de dibujarlo tenía cierto temor de volver a verlo, de verle la cara y ver que me decían sus ojos y enseguida me perdí en los detalles de aquel trozo de papel, me perdí en aquel sol que brillaba detrás de mí ser tan extraño. Su luz era débil, ya que nada podría opacar a mí ser. La estrella que se alineaba a este sol era esto lo que no tenía sentido, solo veía una estrella sola, sin ninguna otra que acompañara su presencia, pero todo esto se perdía al ver la mano de mi extraño. ¡Me estaba entregando el motor de su vida!.. Me estaba entregando su vida. 

Mis pensamientos se vieron invadidos por la llegada de una dama blanca, un ángel en la supuesta tierra que estaba depositando en mis manos dos pequeños dulces naranjos, lo que introduje sin pensar en mi boca. Ésta mujer me tapó con las sábanas, y antes de irse acarició mi mejilla con sus manos frías pero muy suaves, y en su mirada un cierto deje de tristeza que invadió mí cuerpo y erizó todos los bellos de mis brazos. Al llegar al final de mí cara, éste ángel salió volando de la habitación y comencé a sentir que mi cuerpo flotaba en un lugar lleno de ondas de colores, solo escuchaba a lo lejos una canción, que sin saber por qué, me emocionaba. Era una canción que antes me gustó, no podía recordar por qué, cómo se llamaba ó quién la cantaba, pero amaba como se unían las palabras. Comencé a tararearla. “It’s true, look at the shine for you, look at the shine for you, look at the shine for… Look at the stars, look at the shine for you”.-
Ésto me llevo a ver tantas estrellas a mi alrededor, todas brillaban para mí, y en todas y cada una de ellas, habitaban unos ojos mostrándome un recuerdo, sus ojos. El pánico me tensó mis extremidades, y mis manos se aferraron a las sábanas, ¡pero no quería despertar!, sabía que esto debía ser un sueño, pero no quería salir de este, solo quería concentrarme en él. Sus ojos eran de un tono café que al mirarte te hablaban, te decían palabras tan tiernas, decían todas esas cosas que te gusta escuchar, todo lo que te hacía sentir bien, él lo podía lograr solo con mirarte.
De pronto, sentí como sus dedos intentaban alcanzar los míos y se me impregnó su miedo de no estar haciendo lo correcto y no supe cómo actuar.
¿Qué tan dormida tenía que estar para sentir todo esto?, ¿Podría tener algún sentimiento especial con alguien que, en ese momento, no podía ser real?, ¿O era real?, ¿Y si mi cerebro estropeado, no estaba conectando todas los sueños e ideas abstractas que en él existían?, ¡¿Cómo era posible que recién me diese cuenta que no podría recordar mi nombre?! Ya no sabía que era real y que era una simple, pero hermosa fantasía, solo sabía que este extraño era de mi pertenencia. Su sonrisa, su boca y todo su ser me lo confirmaban. ¡Y yo necesitaba tanto de él!, le quería tanto o más que a mi propia vida.
Tuve esa fuerza indescriptible para atraerlo hacia mí y enrollarlo con mis brazos desde su cintura hasta terminar rozando con las yemas de mis dedos sus hombros. Él estaba perplejo por mi última reacción y en su fuero interno estaba siendo protagonista de una lucha interminable entre el querer y el poder. Su mente no dejaba que actuara su corazón, porque en este hermoso sentimiento existía, como en todo, un enorme pero. No sé si fue que su cortesía y amabilidad eran tan grandes ó simplemente se dejó llevar por esto que aún creyendo que actuaba mal, dejó que sus manos se deslizaran por mi cintura y dejarlas llegar a enroscarse en mí de la misma forma como yo hacía con él. En ese minuto, el tiempo desapareció, yo ya no estaba en aquella cama, ni él en mis sueños. Su corazón que aun estaba en su mano, se sincronizó con el mío y latía tan rápidamente que cuando nuestras miradas se encontraron ya no se escuchaba su latir. Nuestros ojos brillaban de tal manera que iluminaron todo el universo creado a nuestro alrededor y su piel quedó al descubierto y pude reconocerle e involuntariamente nuestros labios corearon juntos: “You know I love you So”. Nos acercamos lentamente mientras que miles de estrellas giraban alrededor nuestro haciendo que todo se iluminara de modo que salo podía verle a él y escuchar de fondo Yellow*, esa canción que me había marcado tanto, que había marcado todo desde que lo conocí y siempre malinterpretamos todos nuestros sentimientos. Al último, siempre sucede lo mejor. Ahora último reconocimos que era nuestro cariño, descubrimos que nuestros destinos era estar juntos, yo le seguiría a donde él fuera. Y el fatal accidente que me dejó en los rosales y a él lo llevó al universo, provocó que siguiera mi destino, que le siguiera sin importar a donde, porque si lo perdía, perdía con él mi vida. Este beso sellaba nuestro destino y ya que mi corazón no podía latir, ahora todo el universo nos pertenecía, y las estrellas brillarían para siempre. Yo había cruzado la línea con él, ahora nada nos separaría.- 

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